Durante los últimos años, lasremesas se han convertido en uno de los principales motores del consumo de los hogares colombianos. Miles de familias dependen cada mes del dinero que envían sus familiares desde Estados Unidos, España, Chile y otros países para cubrir gastos de alimentación, vivienda, educación e incluso la compra de electrodomésticos. Sin embargo, esa fuente de ingresos comenzó a mostrar señales de desaceleración en junio de 2026 tras la fuerte caída del dólar.
Basta con ver las cifras del Banco de la República, esa data arroja que en el sexto mes de este año ingresaron US$1.038 millones, frente a los US$1.084 millones registrados en junio de 2025. Hubo una caída de US$46 millones, equivalente a 4,2%.
Las remesas mensuales en Colombia no registraban una caída mensual desde octubre de 2023. Así las cosas, se rompió una tendencia de 32 meses consecutivos en los que cada mes superó la cifra reportada en el mismo periodo del año previo.
El resultado llamó la atención de los analistas porque coincide con un fenómeno que ha marcado buena parte de 2026: la fuerte apreciación del peso colombiano y la caída del dólar hasta niveles cercanos a $3.200, una combinación que disminuye el ingreso efectivo de las familias cuando convierten las remesas a moneda local.
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Pese al retroceso de junio, el balance semestral continúa siendo positivo. Entre enero y junio ingresaron al país US$6.677 millones, cifra superior a la registrada durante el mismo periodo de 2025, cuando las remesas alcanzaron US$6.408 millones.
No obstante, los expertos advierten que el comportamiento de junio podría convertirse en una señal de alerta si la tendencia se mantiene durante los próximos meses.
El año comenzó con un desempeño favorable. En el primer semestre el flujo de divisas desde el exterior se mantuvo por encima de los US$1.000. Y entre enero y mayo, esos ingresos superaron a los del año pasado, pero en junio se rompió la tendencia positiva al cerrar con US$1.038,20 millones, convirtiéndose en el único mes del semestre con una caída frente al mismo periodo del año anterior.
En términos trimestrales también se observa una ligera desaceleración.
Durante el primer trimestre ingresaron US$3.346 millones, mientras que entre abril y junio el flujo se redujo levemente hasta US$3.330,06 millones.
Aunque la diferencia entre ambos periodos es pequeña, refleja que el impulso observado durante el primer trimestre comenzó a moderarse conforme avanzó el año.
El comportamiento del tipo de cambio explica buena parte de esta situación. Juan David Ballén, director de Estudios Económicos de Aval Asset Management, señaló que el principal efecto de la apreciación del peso no es que dejen de llegar remesas, sino que las familias reciben menos dinero cuando convierten esos dólares a pesos colombianos.
Por ejemplo, un giro de US$500 representa un ingreso significativamente menor cuando el dólar vale $3.200 que cuando cotiza cerca de $3.700 o $4.000, como ocurrió en años anteriores.
Esa diferencia reduce el poder de compra de millones de hogares, aun cuando el familiar que vive en el exterior continúe enviando exactamente el mismo monto.
El experto agrega que, si el flujo de remesas en dólares permanece relativamente estable, la fortaleza del peso termina reduciendo el ingreso disponible medido en moneda local.
"Esto reduce su ingreso disponible medido en pesos y podría moderar el ritmo de consumo de los hogares más dependientes de estos recursos, a diferencia de lo ocurrido en años anteriores, cuando un dólar más fuerte amplificaba el ingreso recibido en moneda local", comentó.
No obstante, Ballén considera que no todo en negativo: "Este efectopodría compensarse parcialmente por la caída en el precio de los bienes importados, favorecida por la apreciación del peso, lo que incrementa el poder adquisitivo sobre aquellos productos con un alto componente importado".
En otras palabras, aunque las familias reciben menos pesos por las remesas, también pueden encontrar algunos bienes importados a menores precios, lo que ayuda a aliviar parte de la pérdida de poder adquisitivo.
Para José Luis Mojica, gerente de Investigaciones Macroeconómicas de Bancolombia, ese es precisamente uno de los efectos que empieza a observarse en la economía colombiana.
El analista anotó que "tener una apreciación del tipo de cambio ha derivado en menores ingresos para las familias que reciben este tipo de flujos desde el exterior".
Según sus cálculos, las remesas acumuladas durante los últimos doce meses equivalen actualmente a $50,6 billones, mientras que hace un año rondaban $53 billones.
Aunque reconoce que la disminución aún es moderada, advierte que el fenómeno no puede atribuirse únicamente al comportamiento del dólar.
"También hemos visto una moderación en la tendencia de crecimiento de los flujos en dólares justamente por estas transferencias que hacen colombianos desde el exterior hacia sus familias", dijo.
En otras palabras, además de recibir menos pesos por cada dólar enviado, también comienza a observarse una desaceleración en el ritmo de crecimiento de las remesas medidas en dólares.
Las remesas han adquirido un peso cada vez mayor dentro de la economía nacional.
De acuerdo con cifras de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, Anif, estos recursos representan actualmente el 3,3% del ingreso disponible de los hogares colombianos y financian cerca del 3,6% del consumo de las familias.
Esto significa que millones de personas utilizan estos recursos para cubrir gastos cotidianos y mantener su nivel de vida.
Sin embargo, Anif también advierte que una dependencia excesiva de estos recursos puede generar riesgos importantes.
Entre ellos menciona una posible menor participación laboral de algunos hogares y una mayor vulnerabilidad frente a choques externos, como desaceleraciones económicas en los países desde donde se envía el dinero o fuertes cambios en la tasa de cambio.
Por su parte,Mojica asegura que el 99% de las remesas que reciben los colombianos termina destinándose directamente al consumo, mientras que apenas una fracción muy pequeña se utiliza para ahorro o inversión.
Los principales destinos de ese dinero son alimentos, bebidas, mercados familiares y la compra de bienes durables como televisores, hornos microondas, neveras y otros electrodomésticos.
Por esa razón, cualquier desaceleración en el crecimiento de las remesas termina trasladándose rápidamente al comercio y al consumo privado, uno de los principales motores de la economía colombiana.
El analista de Bancolombia recuerda que el consumo representa aproximadamente el 75% del Producto Interno Bruto (PIB), razón por la cual una moderación prolongada en estos ingresos podría terminar afectando también el ritmo de crecimiento económico.
Así no hay duda que las remesas siguen siendo uno de los grandes soportes de la economía Pese a la moderación observada durante junio, los analistas consideran que el país continúa recibiendo niveles históricamente altos de remesas.
Para Ómar Suárez, gerente de Renta Variable de Casa de Bolsa, estos recursos mantienen un papel estratégico dentro de la economía colombiana.
"Las remesas son bien importantes para Colombia, juegan un papel fundamental. Es una de las principales fuentes de entrada de dólares del país", afirma.
El analista explica que el comportamiento de estos recursos depende de múltiples factores y no únicamente del precio del dólar.
Entre ellos menciona la evolución de la tasa de cambio, el desempeño económico y laboral de los países donde residen los colombianos y el número de personas que emigran.
"Depende de diferentes factores. Obviamente eso depende de la tasa de cambio, que puede favorecer o desmejorar dependiendo cómo se mueva. También depende de cuántas personas se vayan a vivir a otros países o de cómo esté el mercado laboral o la economía de esos países desde donde envían las remesas", sostiene.
Suárez considera que, aunque las cifras muestran una moderación frente al ritmo de crecimiento observado en años recientes, aún no existe un deterioro estructural del flujo de recursos.
El comportamiento de las remesas durante el segundo semestre dependerá en parte medida de la evolución del precio del dólar.
Para Rodrigo Lama, chief business officer de la fintech Global66, el mercado estará atento principalmente a los indicadores del mercado laboral estadounidense y a la evolución del conflicto en Medio Oriente.
Según el ejecutivo, un escenario favorable para las monedas emergentes se presentaría si las cifras de empleo en Estados Unidos muestran un debilitamiento y el precio del petróleo permanece por debajo de losUS$82 por barril.
En ese caso, el mercado podría reducir aún más las expectativas de aumentos de tasas de interés por parte de la Reserva Federal y el dólar en Colombia continuaría perdiendo terreno.
"La tasa de cambio podría profundizarsu apreciación hacia un rango entre $3.080 y $3.120", proyecta Lama.
No obstante, el panorama podría cambiar rápidamente. Si el mercado laboral estadounidense sorprende con cifras más sólidas de las esperadas y el conflicto en Medio Oriente vuelve a intensificarse, impulsando nuevamente el petróleo por encima de US$87, el peso colombiano podría perder parte del terreno ganado.
En ese escenario, el analista considera que el dólar podría regresar a un rango entre $3.200 y $3.250.
Además, advierte que la evolución del conflicto geopolítico seguirá siendo un factor determinante para los mercados.
"Una desescalada sostenida podría profundizar los movimientos favorables para las monedas emergentes más allá de los niveles proyectados, mientras que una nueva escalada podría acelerar la presión sobre el tipo de cambio independientemente de los datos macroeconómicos", indicó.
Por ahora, las remesas continúan siendo una de las principales fuentes de divisas del país y un soporte clave para la demanda interna. No obstante, si la apreciación del peso persiste y el ritmo de crecimiento de los envíos desde el exterior continúa moderándose, el impacto podría extenderse al consumo de los hogares y, en consecuencia, al desempeño de la economía colombiana.