La explosión de un vehículo con bomba cerca del comando de la Policía del Departamento de Norte de Santander, en la ciudad de Cúcuta, al noreste de Colombia, causó al menos once heridos este sábado 1 de agosto.
Los afectados son "ocho policías y tres particulares", explicó a la agencia EFE el secretario de Seguridad Ciudadana de Norte de Santander, George Quintero, sobre el ataque, perpetrado de madrugada contra la comisaría, situada en el barrio Tasajero, muy cerca de viviendas y locales comerciales que sufrieron daños materiales por la explosión.
"Es un hecho atroz, violento (...) y es lamentable lo que pasó", declaró a la prensa Quintero tras el atentado, que ocurre en medio de la peor ola de violencia en la última década en Colombia.
Periodistas de la agencia AFP observaron el vehículo en llamas, fachadas destruidas y a miembros de la fuerza pública, militares y residentes acercándose al lugar.
Un agente de policía inspecciona un camión después de un atentado con bomba junto a una estación de policía en Cúcuta, Colombia, el 1 de agosto de 2026.
En esa zona se encuentra, además, el mercado público Cenabastos, punto al que suelen llegar de madrugada los camiones cargados con productos del campo. Por ese motivo, el automóvil que transportaba los explosivos no llamó la atención de las autoridades.
Después de la detonación, varios artefactos explosivos fueron arrojados en el mismo sector y uno de ellos causó heridas a una mujer que vendía café en un puesto callejero.
La congresista Diana Riveros, representante a la Cámara por Norte de Santander, lamentó el ataque, que fue perpetrado en un fin de semana en el que la ciudad fronteriza con Venezuela celebra las Ferias de Cúcuta.
"Hoy Cúcuta debía ser noticia por la alegría de sus ferias, no por explosiones, disparos y terror. Me duele profundamente ver a nuestro departamento seguir sufriendo las consecuencias de la violencia. Acompaño a los policías heridos y a cada familia que hoy vive momentos de angustia", escribió Riveros en X.
La Gobernación de Norte de Santander ofrece una recompensa de hasta 100 millones de pesos colombianos (suma equivalente a más de 32.000 dólares) por información que permita esclarecer los hechos.
Aunque ningún grupo armado o criminal se ha atribuido la autoría del ataque, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, afirmó en su cuenta de X que "los responsables son los narcoterroristas del ELN", en referencia a la guerrilla Ejército de Liberación Nacional.
"No representan ninguna causa social; representan el terror y el crimen. A quienes pretenden sembrar miedo, afectar a la población y desafiar al Estado, encontrarán siempre una respuesta contundente, legítima y dentro de la ley", afirmó Sánchez, quien también prometió una recompensa de hasta 200 millones de pesos (más de 64.000 dólares) "por información que permita ubicar y capturar a los responsables de estos atentados".
Este atentado se produce a seis días de la investidura del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, quien ha llegado al cargo con una campaña que promete endurecer las acciones contra los grupos armados o criminales.
"Condeno con absoluta firmeza el cobarde atentado terrorista perpetrado en Cúcuta contra nuestra Policía Nacional. Mi solidaridad con los uniformados heridos, sus familias y con todos los ciudadanos que hoy viven momentos de angustia", manifestó De la Espriella en X.
El mandatario ultraderechista añadió que "el terrorismo no intimidará a Colombia ni doblegará la voluntad de los colombianos de vivir en paz y con seguridad".
"Los responsables deberán ser identificados, capturados y llevados ante la justicia con todo el peso de la ley", sentenció.
En la misma línea, el ministro de Defensa designado para el gabinete entrante, el general retirado Jorge Eduardo Mora, oriundo de Cúcuta, también rechazó "con absoluta contundencia el atentado terrorista" en su ciudad natal.
"Los violentos deben tener claro que no lograrán sembrar miedo ni doblegar la institucionalidad. Colombia necesita unidad y firmeza para enfrentar a quienes atentan contra la vida, la seguridad y la tranquilidad de los ciudadanos. Reafirmo mi compromiso de trabajar por una Fuerza Pública fortalecida y por un país donde la violencia no tenga la última palabra", expresó en su cuenta de X.
Esto ocurre solo tres días después de que dos policías resultaran heridos en una emboscada contra la caravana en la que se movilizaba el coronel Jorge Andrés Bernal, cerca del pueblo de El Zulia, a solo 20 minutos de Cúcuta.
En Norte de Santander, y en especial en la convulsa región del Catatumbo operan distintos grupos armados ilegales, entre ellos la guerrilla del ELN y el frente 33 de las disidencias de las extintas FARC.
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Sumido en su último viaje presidencial a Cuba, el actual mandatario Gustavo Petro no se ha pronunciado hasta el momento sobre el ataque en Cúcuta.
Quien sí lo hizo fue el excandidato presidencial de su fuerza Pacto Histórico, Iván Cepeda, quien subrayó que "por encima de cualquier diferencia política, de cualquier controversia o confrontación pública, siempre debe prevalecer el respeto por la vida y la seguridad de las personas".
"Condeno de manera enfática atentados o planes terroristas dirigidos contra la población, la Fuerza Pública, actos políticos de la oposición o el acto de posesión de Abelardo de la Espriella. La violencia nunca es un instrumento justificable de la acción política ni un camino para dirimir las diferencias en una democracia", subrayó.
En este contexto, y con un nuevo gobierno que marcará un drástico giro confrontativo luego de cuatro años en los que la izquierda en el poder intentó sin éxito negociar la paz con los grupos armados que aún persisten en Colombia, la investidura de De la Espriella contará con uno de los mayores despliegues de seguridad previstos para esta ceremonia, con un dispositivo de unos 11.000 soldados y policías destinados a operaciones terrestres, aéreas y marítimas.
La posesión presidencial tiene lugar tradicionalmente en la sede del Congreso en Bogotá, pero el mandatario electo solicitó trasladar la ceremonia a Cali, en el suroeste del país, una región golpeada por los choques entre bandas narcotraficantes y guerrilleros.
Las guerrillas han lanzado advertencias a De la Espriella, quien prevé romper con las negociaciones de paz que sostenía Petro con diferentes organizaciones armadas.
De la Espriella ha denunciado en diversas ocasiones la existencia de un plan para matarlo.
El ultraderechista, que ha denunciado en varias ocasiones la existencia de un supuesto plan para matarlo, buscó inicialmente tomar asumir el cargo en una guarnición militar en el conflictivo departamento del Cauca, pero Petro no autorizó esa opción.
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Las pasadas elecciones estuvieron marcadas por la violencia política y un recrudecimiento del conflicto armado con bombas, drones explosivos y numerosos atentados contra la fuerza pública.
En 2025, además, el precandidato presidencial y senador de derecha Miguel Uribe Turbay fue baleado en un acto en Bogotá y posteriormente falleció.
Con EFE y AFP