El ministro de Cultura, Alberto Beingolea, ha señalado en las últimas horas que no cerrará elLUM y que se acabaron los privilegios para ciertos sectores que manejaron la institución de la que hoy es jefe.
También en estos últimos días, la Asociación de Bibliotecólogos del Perú emitió un comunicado, dirigido a Beingolea, en el que se señala lo siguiente:
"A lo largo de la historia, la mayoría de los jefes institucionales de la Biblioteca Nacional del Perú han sido profesionales ajenos a la bibliotecología. Se trata, en general, de personas con buenas intenciones, pero sin conocimiento del campo de acción y desarrollo de esta disciplina, indispensable para una institución de tal trascendencia...".
Este es un reclamo atendible, el cual lleva ya buen tiempo. Se le pide al ministro de Cultura que no haya "improvisaciones" al momento de designar a los directores de la BNP; pero el problema de fondo de la BNP, y del que Beingolea debe tomar acciones, no es otro que la falta de un inventario general en la primera institución cultural del país. Los que ha habido no pueden considerarse inventarios, solo distractores.
Ninguno de los jefes institucionales de la BNP, salvo Ramón Mujica y Fabiola Vergara (ambos reconocieron la falta de un inventario), ha querido hacerse cargo. Este problema beneficia a la corrupción debido a la riqueza bibliográfica que la institución posee y que hace salivar a coleccionistas inescrupulosos de todo el mundo. La inacción sobre este delito enciende sospechas razonables sobre la existencia de una red delictiva, y muy bien relacionada e intocable para más señas. ¿Está la lucha contra la corrupción en la agenda de Beingolea?